El calor del verano aumenta la producción de petróleo en unos 10% por grado, Por eso, tu piel necesita equilibrio, sin desmontar. Lávate dos veces al día con un gel limpiador suave de pH bajo, como el limpiador facial espumoso de CeraVe, ya que los jabones agresivos provocan un aumento de la producción de grasa. Aplica un sérum de niacinamida (2–5%) para controlar la grasa y, a continuación, aplica una crema hidratante en gel ligera y, sobre ella, un protector solar sin aceites con SPF 30+. A mediodía, presiona unos papeles matificantes sobre la zona T; no es necesario volver a lavarte la cara. Los pasos que se indican a continuación detallan la elección de cada producto.

De un vistazo

  • Limpia la piel dos veces al día con un gel o un limpiador espumoso suave de pH bajo; evita los jabones agresivos y el lavado excesivo, ya que provocan un aumento de la producción de sebo.
  • Hidrátate con humectantes ligeros, como el ácido hialurónico o la glicerina, sobre la piel húmeda y, a continuación, fija la hidratación con una crema hidratante en gel no comedogénica.
  • Utiliza niacinamida (2–5%) para regular la producción de sebo y ácido salicílico (0,5–2%) para mantener los poros limpios sin dañar la barrera cutánea.
  • Aplica cada mañana un protector solar sin aceite, de acabado mate y de amplio espectro con factor de protección solar 30+; vuelve a aplicarlo cada 2-3 horas mientras estés expuesto al sol o sudes mucho.
  • Controla los brillos del mediodía con papelitos matificantes (presiona, no frotes) y unos polvos ligeros y translúcidos en la zona T, en lugar de lavarte la cara más veces.

Introducción

equilibrar, controlar la grasa e hidratar suavemente

Cuando el calor y la humedad del verano aumentan, la piel grasa suele pasar de ser una pequeña molestia a convertirse en un reto diario: el brillo se intensifica a mediodía y el maquillaje se estropea antes de la hora de comer. Tu objetivo con Cuidado de la piel en verano para pieles grasas La clave está en el equilibrio: eliminar el exceso de grasa, proteger la barrera cutánea y mantener los poros limpios sin resecar la piel.

Lávate la cara hasta dos veces al día y después de sudar con un gel limpiador suave sin aceites; las espumas agresivas pueden provocar irritación y un exceso de grasa. Elige una crema hidratante en gel específica para piel grasa, a base de agua y no comedogénica, lo que significa que es menos probable que obstruya los poros. Ácido hialurónico Proporciona una hidratación ligera y poco oclusiva que no deja la piel grasa cuando hace calor. La niacinamida puede ayudar a controlar la grasa, mientras que el ácido salicílico contribuye a mantener los poros despejados. Para reducir el brillo facial, aplica papel matificante en la zona T y, a continuación, utiliza a diario un protector solar sin aceites de amplio espectro y una base de maquillaje más ligera.

Por qué la piel grasa puede notarse más en verano

El verano no solo te hace sudar más, sino que, de hecho, cambia el comportamiento de tu piel. El calor activa las glándulas sebáceas y, según Avène, un grado más de temperatura puede aumentar la producción de sebo en aproximadamente un 10%. El sebo más cálido fluye con mayor facilidad hacia la superficie, por lo que la piel brilla más rápido y el brillo parece más intenso.

La exposición al sol y el aire seco también le quitan agua y lípidos esenciales a la piel, dejándola deshidratada en profundidad. Tu cuerpo puede compensar esto produciendo aún más grasa, por lo que acabas sintiendo la piel grasa y tirante al mismo tiempo. Los cambios constantes entre los espacios interiores con aire acondicionado y el calor sofocante del exterior someten a tu piel a choque térmico, lo que altera aún más su equilibrio.

El sudor, la humedad, el maquillaje y las capas de protector solar para piel grasa se mezclan y forman una película superficial brillante que da la sensación de ser más pesada de lo que realmente es. El calor dilata los poros, lo que hace que los puntos negros sean más visibles.

Adapta tu rutina de verano para la piel grasa según corresponda.

Una rutina matutina sencilla

Rutina con un gel suave que regula la grasa

Empieza la mañana con un gel limpiador suave y de pH bajo que elimine la grasa acumulada durante la noche sin dañar la barrera protectora de la piel; los jabones agresivos pueden provocar un aumento de la producción de grasa, por lo que lo mejor es utilizar agua tibia y una fórmula suave.

A continuación, aplica una capa de un sérum hidratante ligero (la niacinamida es una opción acertada para la piel grasa, ya que ayuda a equilibrar la grasa al tiempo que favorece la hidratación) y, después, fíjalo con una crema hidratante en gel que se absorba rápidamente y no resulte pesada con el calor del verano.

Termina con un protector solar no graso, a ser posible una fórmula fluida o en gel ligera con un FPS de 30 o superior, que debes aplicar generosamente como último paso antes de maquillarte o salir a la calle. Elijas los productos que elijas, busca aquellos que indiquen en la etiqueta sin aceites y no comedogénico, que la Academia Americana de Dermatología recomienda para ayudar a reducir los poros obstruidos y los brotes de acné.

Limpiador suave

Aunque puede que tu piel no parezca sucia al despertarte, ha pasado toda la noche produciendo sebo, desprendiendo células muertas y acumulando sudor y residuos de la funda de la almohada. Una limpieza rápida por la mañana elimina esa acumulación sin dañar tu barrera cutánea.

Elige un limpiador suave, en gel o en espuma, que indique en la etiqueta que no contiene aceites y que es no comedogénico. Una fórmula con un pH bajo ayuda a proteger el manto ácido, la capa protectora natural de la piel. Las fórmulas agresivas eliminan los lípidos esenciales, así que reserva los tratamientos fuertes para rutinas específicas. Busca fórmulas que contengan niacinamida y ácido hialurónico, que ayudan a retener la hidratación al tiempo que preservan la barrera protectora de la piel.

  1. Primero, humedece la cara con agua tibia; evita el agua caliente, ya que puede irritar la piel.
  2. Aplica una pequeña cantidad con movimientos circulares durante entre 30 y 60 segundos.
  3. Enjuaga bien y sécalo con una toalla limpia, dándole palmaditas suaves.

Después del tratamiento, tu piel debería quedar suave, calmada y confortable, sin sensación de tirantez ni de sequedad.

Sérum hidratante ligero

Aplica un sérum hidratante ligero justo después de la limpieza, mientras la piel aún está ligeramente húmeda y lista para absorberlo.

Elige texturas a base de agua y sin aceites, como geles, ampollas o esencias acuosas; se absorben rápidamente y dejan menos brillo. Busca productos con ácido hialurónico o glicerina para obtener hidratación sin pesadez, y niacinamida si quieres mejorar el aspecto de los poros y controlar la grasa a media mañana. Si tienes tendencia a las imperfecciones, un producto ligero sérum purificante También puede ayudar a calmar el enrojecimiento y a reducir los brotes sin aportar peso adicional.

Aplica una pequeña cantidad sobre el rostro y el cuello; si utilizas tónico o varios sérums, empieza por el más ligero.

Evita los bálsamos, los aceites vegetales ricos y los oclusivos pesados, que pueden quedarse en la superficie.

A la hora de comprar, busca productos que indiquen “sin aceite” y “no comedogénico” y elige la fórmula más sencilla y no pegajosa que se aplique fácilmente debajo del protector solar y del maquillaje.

Una fórmula más económica puede ser suficiente para el día.

Crema hidratante en gel

Fija el efecto del sérum con una crema hidratante en gel, una fórmula a base de agua que hidrata sin dejar ese residuo pesado y graso que suelen dejar las cremas más densas. Incluso las pieles grasas pueden sufrir deshidratación, ya que los niveles elevados de sebo suelen ir acompañados de bajo contenido en agua en la piel.

Las texturas en gel se absorben rápidamente, por lo que no tendrás que esperar mucho antes de pasar al siguiente paso, y se adaptan perfectamente bajo el maquillaje. Aquí tienes tres opciones:

  1. Una crema-gel ligera con ácido hialurónico y glicerina, humectantes que atraen el agua hacia la piel.
  2. Un gel sin aceites y no comedogénico con ceramidas o niacinamida que refuerza la barrera cutánea y ayuda a controlar los brillos.
  3. Una fórmula con acabado mate para los días húmedos en los que necesitas una absorción del exceso de grasa que dure.

Busca una hidratación equilibrada, es decir, que la piel no se sienta ni demasiado grasa ni demasiado seca. Si tu presupuesto es ajustado, un gel básico de farmacia te servirá perfectamente; invierte un poco más solo si quieres ingredientes calmantes adicionales para aliviar y dar confort después del entrenamiento.

Protector solar no graso

¿Cómo puedes proteger tu piel del sol del verano sin que vuelva a brillar justo después de haberte lavado? Elige un protector solar no graso, sin aceites, no comedogénico y de amplio espectro con un FPS de 30 o superior. «De amplio espectro» significa que bloquea tanto los rayos UVA como los UVB.

Busca geles ligeros o lociones fluidas que indiquen “acabado mate”. Las fórmulas minerales con óxido de zinc o dióxido de titanio suelen resultar menos grasientas, y ingredientes como la sílice, la niacinamida o la dimeticona ayudan a absorber la grasa. Evita los ingredientes pesados como el aceite de coco, la manteca de cacao o la vaselina. Si tu piel es propensa al acné o sensible, elige productos sin perfume.

Aplícalo como último paso de tu rutina de cuidado de la piel, antes del maquillaje, utilizando una cantidad suficiente para cubrir el rostro, los párpados y la zona detrás de las orejas. Extiéndelo con suavidad, aplícalo 15 minutos antes de la exposición al sol y vuelve a aplicarlo después de sudar mucho. Cuando estés al sol, vuelve a aplicarlo cada de dos a tres horas.

Una rutina sencilla para la noche

Cuando el día llega a su fin, tu rutina nocturna es la que se encarga de cuidar la piel grasa en verano. Empieza por eliminar cualquier rastro de maquillaje y protector solar, ya que los residuos pueden obstruir los poros durante la noche.

Las fórmulas resistentes al agua suelen requerir, en primer lugar, agua micelar o un bálsamo limpiador, y a continuación, un limpiador suave con agua tibia.

  1. En los días en los que utilices protector solar o maquillaje, realiza primero una doble limpieza: aplica un limpiador a base de aceite sobre la piel seca y masajea antes de aclararlo.
  2. Si lo deseas, puedes aplicar un tónico sin alcohol, aunque es opcional, no obligatorio.
  3. Aplica el producto de tratamiento, como un sérum o retinol, antes de la crema hidratante. Si utilizas ambos, no te apliques el retinol las noches en las que uses ácidos exfoliantes para minimizar la irritación y la sequedad.

Termina con una crema hidratante en gel ligera y sin aceites, en lugar de una crema densa. Esto refuerza la barrera cutánea durante la noche sin dejar sensación de pesadez, por lo que no te despertarás con la piel tirante, grasa ni deshydratada en absoluto.

Ingredientes que vale la pena tener en cuenta

Ingredientes hidratantes para el cuidado de la piel que regulan la producción de grasa

Cuando revises las etiquetas de los productos de verano, hay algunos ingredientes que son los más eficaces para la piel grasa. La niacinamida, una forma de vitamina B3, ayuda a regular la producción de sebo y a disimular los poros con el tiempo, mientras que los humectantes como la glicerina y el ácido hialurónico atraen el agua hacia la piel para que se mantenga hidratada sin dejar una película grasa.

El ácido salicílico, un exfoliante liposoluble que limpia el interior de los poros, puede combatir los puntos negros y los brotes de acné, pero conviene utilizarlo con precaución, ya que un uso excesivo puede resecar o irritar la piel. Además, una exfoliación excesiva puede resultar contraproducente, ya que la deshidratación puede provocar producción compensatoria de petróleo que le devuelve el brillo al instante.

Niacinamida

El equilibrio es el verdadero objetivo cuando se tiene la piel grasa, y ahí es precisamente donde la niacinamida encaja en una rutina de verano. Esta forma de vitamina B3 ayuda a regular el exceso de sebo en lugar de eliminarlo, por lo que la piel luce menos brillante sin dar sensación de tirantez. Las investigaciones demuestran que las concentraciones de 2% a 5% funcionan bien, especialmente para los tipos de piel grasa.

  1. Menos brillo a mediodía: algunos estudios relacionan su uso regular con una reducción de la producción de sebo en un plazo de dos a cuatro semanas.
  2. Poros de aspecto más pequeño, ya que una menor producción de grasa implica menos congestión y menos poros obstruidos.
  3. Una piel más calmada, ya que su acción antiinflamatoria alivia el enrojecimiento provocado por los brotes de acné o por principios activos más potentes, como el retinol.

Además, disfrutarás de una protección de barrera que ayuda a retener la humedad y a mantener alejados los agentes irritantes. Con el tiempo, incluso puede ayudar a atenuar la hiperpigmentación, por lo que las marcas postacné y el tono irregular se notan menos. Elige un sérum ligero similar al 5%; las fórmulas básicas funcionan bien para controlar los brillos.

Humectantes

Todas las cremas hidratantes en gel y los protectores solares ligeros que merecen la pena contienen humectantes, unos ingredientes que atraen el agua hacia la piel y la retienen allí. La glicerina es tu mejor opción: es ligera, no es grasa y sigue siendo eficaz incluso en ambientes secos con aire acondicionado, donde otros humectantes pierden eficacia.

El ácido hialurónico y su sal, el hialuronato de sodio, hidratan sin dejar sensación grasa y aportan a la piel un aspecto más suave, lo que ayuda a que el maquillaje se fije mejor. Combínalos con glicerina para obtener resultados más duraderos. El pantenol aporta un efecto calmante si tu piel no tolera bien las cremas densas, mientras que el propanediol hace que las texturas sean ligeras y fáciles de extender.

El aloe vera calma e hidrata la piel con tendencia a la grasa, y el ácido poliglutámico mejora la retención de agua junto con el ácido hialurónico. A la hora de comparar etiquetas, da prioridad a los humectantes de baja grasa y eficacia demostrada frente a los nuevos ingredientes de moda. Las opciones más recientes, como el acetamidoetoxietanol, requieren más estudios.

El ácido salicílico, si se utiliza con precaución

Los humectantes se encargan de la parte hidratante del cuidado de la piel grasa, pero no pueden eliminar el sebo y las células muertas que obstruyen los poros. Ahí es donde entra en juego el ácido salicílico: al ser liposoluble, puede penetrar en los poros, disolver la acumulación de impurezas y ayudar a que los puntos negros sean menos visibles. Si se utiliza correctamente, puede suavizar la textura áspera de la piel y reducir los brillos a mediodía antes de maquillarse o hacerse selfies.

  1. Elige un limpiador suave o un producto sin aclarado de 0,5–2% para tu zona T.
  2. Empieza con una aplicación al día y, a continuación, ajusta la dosis solo si tu piel sigue sintiéndose bien.
  3. Aplica el producto puntualmente en las mejillas si notas tirantez y no olvides la crema hidratante y el protector solar.

Evita combinar varios principios activos potentes contra el acné; debilitar la barrera cutánea puede provocar un mayor brillo graso, así que, si la sensación de escozor persiste, reduce la cantidad y opta por una fórmula más económica y sin perfume para tus rutinas de verano.

Cómo controlar los brillos durante el día

Retocadores en polvo sin aclarado

Cuando te salga brillo a mediodía en la frente, la nariz y la barbilla, no hace falta que vuelvas a empezar toda la rutina desde cero. Presiona un papel matificante sobre las zonas grasas en lugar de frotarlas, aplica una ligera capa de polvos translúcidos si quieres un efecto matificante adicional y evita lavarte la cara de nuevo, ya que limpiarse más de dos veces al día puede eliminar la hidratación y provocar un aumento de la grasa.

Estos retoques rápidos te permiten lucir un aspecto fresco en las selfies y las videollamadas sin estropearte el maquillaje ni irritarte la piel.

Papel secante

Hacia el mediodía, la piel grasa suele presentar un brillo notable en la zona T, y los papeles matificantes son una de las soluciones más rápidas. Estas finas láminas absorben el exceso de grasa de la superficie sin añadir capas de producto, dejando un acabado más mate. Se pueden utilizar antes o después del maquillaje, lo que los convierte en una herramienta de retoque muy versátil.

  1. Presiona, no frotes: aplica cada hoja con suavidad sobre las zonas brillantes y, a continuación, retírala para no manchar la base de maquillaje.
  2. Empieza por las zonas más grasas, que suelen ser la frente, la nariz y la barbilla, y utiliza una segunda toallita si es necesario.
  3. Elige fibras naturales como el bambú, el arroz o el cáñamo, sobre todo si tienes tendencia al acné o si te maquillas con productos de cobertura total.

Retirar el exceso de grasa con papel absorbente es una solución temporal para las manchas, no un remedio para controlar la grasa, así que limítate a unos pocos retoques al día.

Polvo ligero

A menudo, limitarse a retocarse con un pañuelo no basta para controlar los brillos durante mucho tiempo, y ahí es donde unos polvos ligeros cobran importancia en tu rutina de verano. Elige una fórmula ligera y de textura fina, ya que las texturas densas y pastosas se acumulan rápidamente en la piel grasa. Los polvos compactos son ideales para los retoques de mediodía porque son fáciles de llevar, mientras que las versiones sueltas ultramates ofrecen el mayor control del brillo en casa.

La aplicación es más importante que la cantidad. Aplica los polvos compactos solo en la zona T o en aquellas zonas donde aparezca grasa primero, en lugar de extenderlos por todo el rostro. Así mantendrás cómodas las zonas más secas y evitarás un aspecto apagado y pesado.

Si te preocupan los poros y la textura de la piel, prueba unos polvos difuminadores. Busca productos que indiquen que son mate o que controlan el sebo, y que contengan ingredientes como el óxido de zinc. Evita las fórmulas que aportan brillo, ya que hay que reaplicarlas con frecuencia en pieles muy grasas.

Evitar los lavados repetidos

Aunque parezca lógico eliminar el brillo en cuanto aparece, lavarse la cara más de dos veces al día suele ser contraproducente. Una limpieza excesiva puede debilitar la barrera cutánea, por lo que la piel se nota tirante y, aun así, vuelve a brillar a la hora de comer. Limítate a dos veces al día, además de después de sudar, utilizando un gel espumoso suave, agua tibia y secándote con suaves toques.

  1. Presiona el papel matificante sobre la zona T durante unos segundos; no frotes, o extenderás la grasa y el maquillaje.
  2. No te toques la cara; si tienes que tocarte la piel, lávate primero las manos para evitar esparcir el sebo.
  3. Elige productos sin aceites y no comedogénicos —una crema hidratante mate, un protector solar mineral y, quizá, toallitas con ácido salicílico— para que los brillos del mediodía desaparezcan sin necesidad de lavarte la cara de nuevo.

Evita los limpiadores con alto contenido en alcohol y los exfoliantes con partículas gruesas; irritan la piel, provocan sequedad posterior y hacen que los selfies salgan menos favorecedores.

Recomendaciones de productos de Amazon

productos para el cuidado de la piel sin fragancia y que controlan la grasa

Buscar productos para la piel grasa en Amazon puede parecer una tarea interminable, así que vale la pena reducir las opciones con algunas pautas prácticas antes de añadir nada al carrito. Busca fórmulas sin fragancias y sin aceites que prometan controlar los brillos sin resecar la piel.

Para la limpieza diaria, el limpiador facial espumoso CeraVe combina ceramidas y ácido hialurónico para reforzar la barrera cutánea, mientras que el limpiador espumoso purificante Toleriane de La Roche-Posay es ideal para pieles sensibles; ambos figuran entre los productos más vendidos de Amazon.

Además de la limpieza, plantéate utilizar un sérum con niacinamida para regular la grasa, una crema hidratante en gel para una hidratación ligera, un protector solar no graso y papelitos matificantes para los retoques de mediodía. Recuerda que la posición en la lista de los más vendidos indica popularidad, no resultados probados, así que no dejes que las clasificaciones prevalezcan sobre los ingredientes y la textura. Una opción más económica suele funcionar bien si cumple estos mismos criterios básicos.

Preguntas frecuentes

Si alguna vez te has preguntado si realmente necesitas una crema hidratante cuando tu rostro ya se siente graso al mediodía, no eres la única. Prescindir de ella puede ser contraproducente, ya que la piel deshidratada suele producir aún más grasa. Elige una crema hidratante en gel ligera y no comedogénica que contenga ácido hialurónico o ceramidas.

La piel grasa también necesita hidratación; si no la hidratas, producirá aún más grasa, así que opta por un gel ligero con ácido hialurónico.

A continuación te ofrecemos respuestas breves a las preguntas más frecuentes:

  1. ¿Con qué frecuencia debes lavarte la cara? Dos veces al día con un gel limpiador suave, y además una vez más después de sudar mucho. Lavarse más veces de lo necesario puede provocar un exceso de grasa.
  2. ¿Qué protector solar no deja sensación grasa? Busca uno sin aceites, de amplio espectro y con un FPS de 30 o superior. Las fórmulas mate o minerales con óxido de zinc son adecuadas para pieles grasas y con tendencia al acné. Vuelve a aplicarlo cada dos horas si estás al aire libre.
  3. ¿Cómo se combate el brillo a mediodía? Los papeles matificantes eliminan la grasa de la superficie sin estropear el maquillaje, para que tus selfies sigan luciendo frescos, mates y listos para la foto.

Conclusión

barrera protectora equilibrante para el cabello

Aunque el calor y la humedad del verano pueden hacer que la piel grasa parezca imposible de controlar, el objetivo de tu rutina no es eliminar por completo los brillos, sino mantener equilibrada la producción de sebo para que tu piel se sienta cómoda y luzca suave en las selfies, los vídeos y bajo la luz natural del día a día.

Utiliza un gel limpiador suave dos veces al día, un sérum de niacinamida (si lo toleras) y una crema hidratante en gel ligera. Por las mañanas, remata la rutina con un protector solar de amplio espectro con factor de protección 30 o superior, y vuelve a aplicarlo cada dos horas si estás al aire libre.

Para eliminar los brillos a mediodía, utiliza papel matificante en lugar de lavarte la cara más veces, ya que esto puede provocar un aumento de la grasa. Incorpora el ácido salicílico poco a poco, empezando por unas dos veces a la semana si lo toleras bien.

Si tu rutina de cuidado facial no contiene aceites, es no comedogénica y causa poca irritación, controlarás los brillos y, al mismo tiempo, fortalecerás la barrera cutánea, de modo que tu cutis luzca tranquilo y equilibrado tanto ante la cámara como en la vida real.

Preguntas frecuentes

¿Influye la alimentación en el grado de grasa de mi piel en verano?

Sí, es posible. Si consumes alimentos azucarados o con un índice glucémico alto, lácteos o aperitivos fritos, es probable que notes un brillo excesivo. No hace falta que sigas una dieta perfecta, pero optar por cereales integrales y verduras, y beber más agua, puede ayudarte.

¿El estrés o la falta de sueño pueden hacer que mi piel sea más grasa?

Sí, el estrés y la falta de sueño pueden aumentar los niveles de cortisol, lo que a su vez puede incrementar la producción de grasa de la piel y obstruir los poros. No reseques demasiado el rostro; utiliza un gel limpiador suave, una crema hidratante ligera, protector solar a diario y papelitos matificantes para controlar los brillos.

¿Es cierto que la piel grasa envejece más lentamente que la piel seca?

Sí, es posible que tu piel grasa desarrolle arrugas y pierda firmeza un poco más tarde que la piel seca, ya que los aceites naturales ayudan a retener la hidratación. Pero, aun así, seguirás envejeciendo, y la exposición al sol, la genética, el sueño y los hábitos de cuidado de la piel son, en general, factores más importantes.

¿Cómo debería adaptar mi rutina para los días de piscina o de playa?

Primero te enjuagarás y, a continuación, te aplicarás un protector solar ligero de amplio espectro con factor de protección 50 quince minutos antes de bañarte; elige texturas resistentes al agua y no grasas. Vuelve a aplicarlo cada dos horas y después de secarte con la toalla. Ponte un sombrero, enjuágate después, lávate suavemente y, a continuación, hidrátate con un gel.

¿Pueden los productos capilares hacer que mi frente parezca más grasa en verano?

Sí, pueden hacerlo. Los aceites, las siliconas y las ceras se desplazan desde el cuero cabelludo hacia la frente, mezclándose con el sudor y el sebo. Notarás que el cabello brilla más a medida que aumenta la temperatura. Evita aplicar productos sin aclarado en la línea del cabello y realiza un lavado profundo una vez a la semana.

Resumen y conclusión

Cuidar la piel grasa en verano no significa resecarla. Lo mejor es utilizar un gel limpiador suave, un sérum con niacinamida y una crema hidratante en gel ligera, y rematar cada mañana con un protector solar mate de amplio espectro con FPS 30 o superior.

Ten siempre a mano papelitos matificantes para combatir los brillos del mediodía, en lugar de lavarte la cara en exceso. Los productos de farmacia suelen ser tan eficaces como los más caros, así que compara las listas de ingredientes, no las marcas. Dale unas semanas a tu nueva rutina y ve reduciendo poco a poco la frecuencia si en algún momento sientes la piel tirante.